viernes, 18 de marzo de 2011

Edward Wadi Said


Edward Wadie Said (en árabe, إدوارد وديع سعيد; Jerusalén, 1 de noviembre de 1935Nueva York, 25 de septiembre de 2003) fue un activista palestino, crítico político y teórico literario. Fue autor y columnista de fama mundial y miembro del Consejo Nacional Palestino (1977-1991).
Su vida
Said nació en Jerusalén (entonces bajo el Mandato Británico de Palestina) el 1 de noviembre de 1935, en el seno de una familia árabe cristiana. Su padre era un comerciante que adquirió la nacionalidad estadounidense y su madre era palestina descendiente de cristianos-libaneses. Said se crió en Jerusalén y El Cairo, Egipto. En Jerusalén Occidental asistió a la Academia Anglicana de San Jorge hasta los doce años.
Según el propio Said, su familia se tuvo que trasladar a un campo de refugiados en 1948 justo antes de la captura de Jerusalén Occidental por parte de fuerzas israelíes. A los 14 años Said entró al Colegio Victoria en El Cairo, y luego a la escuela Mount Hermon en los Estados Unidos. Recibió su licenciatura de la Universidad de Princeton, y su maestría y doctorado de la Universidad Harvard.
Ingresó a la Universidad de Columbia como profesor en 1963 y ahí dio clases de inglés y literatura comparada durante décadas. Said también enseñó en las universidades de Harvard, Johns Hopkins y Yale. Hablaba inglés y francés fluidamente, su árabe coloquial era excelente, su árabe formal muy bueno y estaba familiarizado con el español, el alemán, el italiano y el latín. Se le concedieron numerosos doctorados honorarios alrededor del mundo y recibió dos veces el Premio Trilling de Columbia, así como el Premio Wellek de la American Comparative Literature Association. En el 2002 se le concedió el premio Príncipe de Asturias.
Edward Said murió a los 67 años en Nueva York en 2003, tras una larga lucha contra la leucemia.

Orientalismo
Said es mejor conocido por describir y criticar el "orientalismo", que para él consistía en una constelación de falsos prejuicios en el fondo de las actitudes occidentales con respecto al oriente.
En Orientalismo (1978), Said denuncia los 'persistentes y sutiles prejuicios eurocéntricos contra los pueblos árabes-islámicos y su cultura'. Argumenta que una larga tradición de imágenes falsas y romantizadas de Asia y el Medio Oriente en la cultura occidental han servido de justificación implícita a las ambiciones coloniales e imperiales de Europa y Estados Unidos.
Activismo pro-palestino y pacifismo
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Póster de Edward Said en la Barrera israelí de Cisjordania.
Como activista palestino, Said defendió los derechos de los palestinos en Israel y los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania. En sus escritos de 1980, Said anticipó una eventual política de agresión por parte de los Estados Unidos en el Medio Oriente.
Durante muchos años fue miembro del Consejo Nacional Palestino, pero rompió con Arafat por desacuerdo con los Acuerdos de Oslo. Said los consideraba un fraude, y hacía notar que no se mencionaba el fin de la ocupación israelí, ni el destino de Jerusalén, ni se proponía una solución a los asentamientos israelíes.
Pero aun habiendo roto con Arafat, su lucha por los derechos de los palestinos continuó, y unos días antes de morir se lo vio arrojando piedras a tanques israelíes mientras éstos destruían una parcela.
Debido a su activismo pro-palestino, fue acusado por sectores proisraelíes de línea dura, de antisemita y hasta de terrorista. En algún momento le dejaron una bomba en su oficina, y en otro trataron de despojarlo de su trabajo de académico universitario.
Por otro lado, en 1999, junto con su amigo, el músico argentino-israelí, Daniel Barenboim fundó la Orquesta Diván Este-Oeste, una iniciativa para reunir cada verano a un grupo de jóvenes con talento de Israel y de los países árabes. Por ello, recibieron ambos el Premio Príncipe de Asturias en 2002.

Orientalismo: En torno al discurso de Edward Said

Fue en la primavera del 96, en Madrid, en las horas que precedieron a nuestro viaje a Oriente Medio, cuando Mansur Abdussalam entró en una céntrica librería y salió, momentos después, con un libro que iba a resultarnos revelador. Se trataba de Orientalismo, de Edward Said, un título cuya reseña habíamos visto en un artículo de Juan Goytisolo en el diario EL PAIS, a propósito de la cuestión palestina. 
En la introducción de la obra, Said declara su motivación para el análisis del orientalismo, expresando su condición de "oriental" que vivió y creció en dos colonias británicas, Palestina y Egipto, siendo su educación, por tanto, occidental, culminando su carrera en los Estados Unidos, donde ejerce en la actualidad. Estudiando el orientalismo, Said pretende hacer "un inventario de las huellas que ha dejado en mí la cultura cuya dominación ha sido un factor muy poderoso en la vida de todos los orientales." 
En los comienzos de nuestra andadura analítica en Verde Islam, ya habíamos hecho referencia a los estereotipos que dominan los medios de comunicación en los temas que se refieren al Islam y a los musulmanes. Así que, al leer las páginas de Said, nos encontramos con una descripción muy fundamentada del proceso de formación de los mismos y de los mecanismos por los que se establecen unas ideas particulares en el marco del saber general. El cómo y el cuándo de la formación y desarrollo de estas "idées resçues", como las denomina Said, aparecen en su texto de forma prístina y sencilla. No hay misterio en ello. Se trata de una elaboración consciente y continuada que obedece a los intereses del poder dominante en cada momento. Cultura y poder se entremezclan invadiéndose mutuamente, haciendo muchas veces difícil la lectura de sus respectivos intereses. 
La tesis central de Said es que, a causa del orientalismo, Oriente no es un tema sobre el que pueda tenerse libertad de pensamiento, puesto que se nos da ya definido, acotado y dispuesto de una forma cerrada y acabada. También nos dice que la relación entre Oriente y Occidente es una relación de poder, en la que el primero se subordina al segundo, el cual emite la noción colectiva que define el "nosotros" contra todos aquellos "no europeos". 
Said se pregunta cómo la filología, la historia, la lexicografía, la teoría política y la economía se pusieron al servicio de una visión del mundo tan imperialista como la que propone el orientalismo, cómo se reproduce esa visión y se amolda a las diferentes épocas. 
¿Cómo puede estudiarse el fenómeno orientalista, como obra humana voluntaria, en toda su complejidad, sin dejar de tener en cuenta las concomitancias entre la cultura, el estado, las tendencias políticas y la realidad concreta de la dominación?

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