http://www.lanacion.com.ar/1360896-auschwitz-y-benghazi-el-mismo-dilema
Moises Naim
Para LA NACION
Para LA NACION
Lunes 28 de marzo de 2011 | Publicado en edición impresa
WASHINGTON.- ¿Qué hubiera pasado si durante la Segunda Guerra Mundial los aliados hubieran bombardeado las cámaras de gas o las líneas de ferrocarril que llevaron a millones de inocentes a la muerte en Auschwitz y otros campos de exterminio?
No se podía. No sabíamos. Hubiéramos distraído recursos de otros frentes. No era una prioridad estratégica. Estas son algunas de las respuestas que se le han dado a esta difícil pregunta. En Auschwitz fueron asesinados más de un millón de hombres, mujeres y chicos.
En Benghazi pudo haber pasado algo parecido. Claro que las magnitudes y circunstancias son muy diferentes. En Benghazi viven 700.000 personas y, de haber entrado las tropas leales a Muammar Khadafy a cumplir la misión que les encomendó -"eliminar a las ratas grasientas"- seguramente no hubieran asesinado a toda la población de esa ciudad.
Pero el dilema es el mismo. ¿Deben otros países intervenir militarmente en una nación para impedir el exterminio de miles de inocentes? No lo hicieron en Ruanda, donde 800.000 civiles fueron masacrados en 1994, ni tampoco en Srebrenica, donde las fuerzas armadas serbias asesinaron en 1995 a 8000 hombres y adolescentes bosnios.
Estos conocidos episodios son relevantes para el debate sobre la intervención extranjera en Libia. A Barack Obama se lo está criticando ferozmente tanto por haber intervenido como por haber tardado en hacerlo. Por haberse integrado en una coalición internacional, en vez de haber actuado unilateralmente.
Por haber permitido que, en la etapa inicial de los bombardeos, los aviones y misiles norteamericanos tuvieran el protagonismo.
Por haber intervenido sin saber quiénes son los rebeldes libios y cuáles sus motivaciones y alianzas.
Por carecer de planes para una Libia post-Khadafy.
Por la hipocresía de actuar en Libia y no en Bahrein (donde Estados Unidos tiene una importante base naval).
Los intereses vitales
Pero la crítica más fundamental a Obama es que la situación en Libia no afecta a los intereses vitales de Washington y, por lo tanto, es inaceptable gastar dinero y arriesgar vidas norteamericanas en ese conflicto. Ni siquiera el petróleo lo justifica, dicen los críticos. Libia extrae sólo el 2% del total mundial, y Khadafy tenía excelentes relaciones con las petroleras extranjeras.
¿Y cómo termina esto? …
…Las decisiones importantes que se toman con una información completa y totalmente confiable son excepcionales.
La norma es que los jefes de Estado actúen casi siempre sin tener todos los elementos, ya que el costo de esperar a tener información completa puede ser demasiado alto.
Por otro lado, la consistencia en todas las actuaciones no es posible y, con frecuencia, es poco deseable. Por ejemplo: Estados Unidos hostiga a la Junta Militar de Myanmar por sus violaciones a los derechos humanos, pero recibe con honores a los mandatarios chinos.
El doble rasero es obvio. ¿Preferimos entonces que, para evitar esta contradicción, Washington deje de presionar a los carniceros de Myanmar? ¿O que se agrave el conflicto con China? Todos los países que interactúan ampliamente con el resto del mundo se enfrentan a dilemas que no pueden ser resueltos tratando de ser totalmente consistentes.
Finalmente, está el peso que se le da a la decencia en la definición del interés nacional. Exigir que la moral sea la guía única en la conducta internacional de los Estados es ingenuo. Los intereses económicos, militares y geopolíticos siempre van a primar. Pero tenerlos como único factor y olvidarse de lo que nos define como seres humanos es inaceptable.
Defender principios humanitarios fundamentales también debe ser parte del interés nacional de todo país decente. Afortunadamente para los libios, en este caso prevaleció la decencia. Y no importa que lo que venga después de Khadafy también sea indecente. Es un riesgo que vale la pena correr.
EL PAIS, SL
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